Por qué se apaga el deseo sexual en la pareja (Jean Picazo con Yordi Rosado en Unicable)

Jean Picazo estuvo en De Noche Ya Se Armó (Unicable) junto a Yordi Rosado para hablar de por qué se pierde el deseo sexual en la pareja — y de qué hacer cuando la chispa se apaga.
Jean Picazo con Yordi Rosado en De Noche Ya Se Armo, Unicable

El canal Unicable invitó a Jean Picazo al programa De Noche Ya Se Armó, conducido por Yordi Rosado, para una conversación abierta sobre uno de los temas que más le pesa a las parejas: el momento en que el deseo sexual desaparece y nadie sabe bien por qué, ni qué hacer al respecto.

Aquí está lo más importante de lo que se discutió.

Hablar de sexo en televisión abierta ya no es un escándalo — y eso importa

Uno de los primeros puntos que se celebran en el programa es que hoy sea posible hablar de juguetes eróticos, de menopausia o de frecuencia sexual en un programa de entretenimiento sin que sea noticia escandalosa. Eso, que puede parecer trivial, refleja un cambio cultural real: la sexualidad empieza a tratarse como lo que es — una necesidad humana, no un tema prohibido.

Jean Picazo lo enmarca bien: siglos de culpa y tabúes no se borran solos. Se borran cuando hay conversaciones públicas, honestísimas, que le dicen a la gente “esto es normal, esto tiene solución, no estás roto”.

El deseo no surge solo — y creer que sí es el primer error

Una de las ideas centrales del programa es la diferencia entre deseo espontáneo y deseo responsivo. El deseo espontáneo es ese que aparece de la nada, sin estímulo, que caracteriza el inicio de las relaciones y que la mayoría confunde con “tener química”. El deseo responsivo es el que llega como respuesta a algo: una caricia, un mensaje, un contexto que lo activa.

Pasados los primeros uno a tres años de relación — que son los años de la dopamina, del enamoramiento químico — el deseo espontáneo decrece de forma natural en casi todas las parejas. No es señal de que algo está mal. Es biología. El problema es cuando se interpreta como falta de amor o incompatibilidad, en lugar de entenderse como un cambio que pide creatividad y estímulo.

A partir de los cinco años, según lo que se menciona en el programa, casi todas las parejas experimentan este fenómeno. Lo que distingue a las que siguen teniendo una vida sexual satisfactoria de las que no, es si saben activar el deseo responsivo — o si esperan que el espontáneo vuelva solo.

El afecto que no está condicionado al sexo es lo que construye el deseo

Hay un patrón que Jean señala y que muchas parejas reconocen sin haberlo nombrado: el hombre que solo acaricia a su pareja cuando quiere tener sexo. Una mano en la pierna, un abrazo por detrás, un beso en el cuello — todos en contextos que terminan en la misma dirección. Con el tiempo, ella aprende a leer esa señal y empieza a sentirse presionada en lugar de deseada.

La diferencia entre una caricia que construye deseo y una que lo destruye está en si tiene una agenda detrás. El afecto no condicionado — tocarse sin que haya una expectativa inmediata — es lo que mantiene viva la confianza física y emocional de una pareja. Y esa confianza es el terreno donde crece el deseo.

También se habla de algo que suena sencillo pero que pocas parejas practican de verdad: compartir la carga del hogar. El estrés es uno de los principales inhibidores del deseo femenino. Cuando la corresponsabilidad en casa es real, el estrés baja, la conexión sube y el deseo tiene más espacio para aparecer.

La rutina no es inevitable — es una elección

Jean lo dice de manera directa: el error más común de las parejas de largo plazo es repetir siempre la misma secuencia. Mismo orden, mismo horario, misma dinámica. Por mucho que se disfrute algo, la repetición mecánica lo convierte en trámite.

El factor lúdico — la sorpresa, la novedad, el juego — no es un lujo para relaciones perfectas. Es un requisito para mantener encendida la atracción. Y no implica grandes gestos: puede ser un cambio de lugar, un mensaje inesperado durante el día, una propuesta que salga de lo habitual.

La masturbación en pareja no es señal de problema — es señal de salud

El programa cita un dato que sorprende a muchas personas: el 66% de los hombres casados y el 34% de las mujeres casadas practican la masturbación. Y sin embargo, sigue siendo un tema que genera culpa o inseguridad cuando se descubre en una relación.

La conclusión del panel es clara: masturbarse estando en pareja no significa que la pareja no sea suficiente. Es una forma individual y saludable de ejercer la propia sexualidad, mantener la libido activa y conocer el propio cuerpo — lo cual, indirectamente, beneficia a la relación. Eliminarlo de la conversación por culpa o vergüenza priva a las parejas de una herramienta que puede sumar, no restar.

Los cambios hormonales no son el fin de la vida sexual — son un cambio de capítulo

La menopausia y la premenopausia aparecen en la conversación sin eufemismos: resequedad vaginal, disminución del deseo, cambios en la sensibilidad. Son reales. Y durante mucho tiempo se trataron como temas tabú que las mujeres debían atravesar en silencio.

Lo que el programa propone — y Jean refuerza — es abordarlo con las mismas herramientas que cualquier otro reto de pareja: información, comunicación y apertura. Lubricantes, consultas médicas, juguetes eróticos, paciencia mutua. Y también una perspectiva que pocas veces se menciona: liberadas del temor al embarazo, muchas mujeres en esta etapa describen una sexualidad más libre y consciente que en su juventud.

Lo que nos gustaba a los 20 no tiene por qué funcionar a los 40 o a los 50

Uno de los puntos en los que el panel coincide es que la vida sexual no es estática. Evoluciona. Lo que excitaba en una etapa puede dejar de funcionar en otra — y eso no es un fracaso, es madurez. El error es no reconocerlo y seguir repitiendo lo mismo esperando resultados diferentes.

El autoconocimiento y la comunicación continua son la única forma de mantenerse al día con los cambios de la pareja. “Creer que ya se sabe todo” — dice Jean — es exactamente lo que apaga la chispa. La curiosidad genuina sobre el otro, en cambio, es lo que la mantiene viva.

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GUÍA COMPLETA: Este artículo forma parte de la guía Vida sexual en pareja: cómo mejorarla y mantenerla viva. Ahí encontrarás el mapa completo del tema.

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