Sexo mediocre

El sexo mediocre no duele — ese es exactamente el problema. Es tolerable, cumple, funciona. Y así se queda año tras año, en el limbo sexual de la mayoría de las parejas.

El sexo mediocre no duele. Ese es exactamente el problema. Si doliera, lo cambiarías. Pero el sexo mediocre es tolerable. Funciona. Cumple. Y así se queda — año tras año — porque nadie está tan insatisfecho como para hacer algo al respecto, pero tampoco nadie está realmente satisfecho.

El problema con “no está mal”

Es el purgatorio del sexo. No tan malo como para actuar, no tan bueno como para disfrutarse de verdad. Y en ese espacio intermedio, sin urgencia de cambiar nada, pasan los años.

El sexo mediocre no destruye relaciones de golpe. Las va vaciando de a poco — como el agua que erosiona la piedra. Un día te das cuenta de que llevan mucho tiempo sin tener una noche que de verdad valiera la pena, y ya no sabes cómo llegaron ahí.

Cómo se instala el sexo mediocre

Con la rutina. Con la suposición de que “así es el sexo después de X años”. Con la falta de conversación sobre lo que cada uno quiere. Con el cansancio que se convierte en pretexto permanente. Con el miedo a pedir algo diferente por no herir al otro.

No hay un momento en que alguien decide tener sexo mediocre. Es lo que queda cuando nadie decide tener algo mejor.

El primer paso para salir

Reconocer que está ahí. Sin drama, sin culpa — solo con honestidad. “Podría ser mejor” es suficiente. Ese reconocimiento es el punto de partida de cualquier cambio real.

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