En el sexo se vale TODO

En el sexo se vale casi todo — siempre que haya consentimiento, honestidad y que los dos quieran estar ahí. Con esas tres condiciones, el territorio de lo posible se expande de forma radical.

Casi. No todo. Pero casi. Hay una frase que Jean Picazo repite y que vale la pena entender bien: en el sexo se vale todo — siempre que haya consentimiento, honestidad y que los dos quieran estar ahí. Con esas tres condiciones, el territorio de lo posible se expande de forma extraordinaria. Sin ellas, nada vale.

Qué significa el consentimiento real

No es un silencio que se interpreta como sí. No es un “bueno, si tú quieres…” dicho por no generar conflicto. El consentimiento real es entusiasta, claro y puede retirarse en cualquier momento sin consecuencias negativas.

Eso no es un estándar alto — es el mínimo que cualquier persona merece en cualquier experiencia sexual.

Qué significa la honestidad

Decir lo que quieres. Decir lo que no quieres. Decir cuando algo no te está funcionando. Sin actuar, sin fingir, sin aguantar lo que no te gusta para no herir al otro.

La honestidad sexual no es incómoda cuando hay confianza real. Y la confianza real se construye exactamente siendo honesto — desde el principio.

Con esas condiciones, el territorio es enorme

Fantasías, prácticas nuevas, exploración, experimentación — todo eso tiene cabida cuando las condiciones son las correctas. La pregunta no es “¿esto está permitido?” La pregunta es “¿los dos lo quieren de verdad?” Si la respuesta es sí, el resto es exploración.

GUÍA COMPLETA

La educación sexual que nadie te dio → Educación sexual real: la guía completa

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