Mitos y verdades de las fantasías sexuales

Todo mundo tiene fantasías sexuales. Y casi nadie las comparte con su pareja. El resultado: una vida sexual que se queda muy por debajo de lo que podría ser.

Todo mundo tiene fantasías sexuales. Todo mundo. Y casi nadie habla de ellas — ni siquiera con la pareja con quien lleva años en la cama. El resultado: mentes llenas de ideas que nunca se expresan, parejas que se desconocen en uno de los territorios más íntimos que existen, y una sensación difusa de que algo en la vida sexual podría ser diferente — sin saber bien qué.

Los mitos sobre las fantasías

Que tenerlas significa insatisfacción con la pareja. No es así — las fantasías son parte natural del deseo humano, independientemente de qué tan satisfecha esté una persona en su relación. Que si le cuento mis fantasías a mi pareja va a pensar mal de mí. A veces — pero las parejas que hablan de sus fantasías con honestidad casi siempre se acercan más, no se alejan. Que las fantasías se tienen que actuar. No necesariamente — algunas fantasías son más ricas en la imaginación que en la realidad, y eso está perfectamente bien.

Las verdades sobre las fantasías

Son normales. Son parte del deseo. Hablar de ellas — con curiosidad, sin presión de “ahora hay que hacerlo” — puede abrir conversaciones sobre el deseo que llevan años esperando. Y explorarlas, cuando ambos quieren y hay consentimiento real, puede añadir una dimensión completamente nueva a la vida sexual de la pareja.

El territorio sin explorar

Las parejas que hablan de sus fantasías no son las que tienen problemas — son las que tienen más confianza. Y esa confianza, construida fuera de la cama, produce dentro de ella algo que ninguna técnica puede reemplazar.

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La educación sexual que nadie te dio → Educación sexual real: la guía completa

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